“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez
Presidente (1927-2014)

NOTICIA
  • Boris Quercia y Rosa Ramírez en “La Negra Ester”. Foto: archivo Fortín Mapocho


    Boris Quercia y la herencia de Roberto Parra: "Mi encuentro con él fue abrirme al Chile popular"
    Por Catalina Araya

    Para Boris Quercia -reconocido actor y director de cine y televisión- llevar una de las historias de amor más latentes del imaginario cultural chileno a la pantalla grande era una verdadera deuda emocional.

    Una intención que venía rondando en su cabeza hace más de 20 años y que, en el camino, incluso fue tanteada por otros destacados directores del medio. “Alguna vez, cerca del año 92, Raúl Ruiz habló con Andrés Pérez porque quería hacer la película de ‘La Negra Ester’“, recordó sobre el interés que despertaba esta obra. Un montaje que constituye uno de los clásicos más populares del teatro chileno, dirigido por Pérez -figura fundamental de la dramaturgia nacional y cabecilla de la compañía Gran Circo Teatro– y basada en el libro biográfico “Décimas de la Negra Ester“, de autoría de Roberto Parra, impulsor de movimientos tan fundamentales como la cueca chora y el jazz guachaca.

    “Él la quería hacer en un pueblo del sur de Italia. Ahí iba a hacer una mezcla, un pastiche entre Europa, Chile… Qué se yo qué hubiera hecho, porque era un genio”, comentó sobre los planes de Ruíz y que, sin embargo, no llegaron a buen puerto.

    Este 2025, a poco más de tres décadas de ese primer intento, Quercia se encuentra a días de estrenar “Me rompiste el corazón“. Un filme protagonizado por Daniel Muñoz y Carmen Gloria Bresky que se alza como el resultado de todos los esfuerzos por concretar el rodaje de la dramática relación entre Parra y la Negra Ester, una prostituta de San Antonio y que protagonizó uno de los episodios más significativos de su biografía.

    “Mandamos varias veces el proyecto para tratar de financiarlo. Y llegamos, finalmente, con las patas y el buche a lo que es esto, porque realmente es muy artesanal. No sé si se nota, pero está hecho con más ganas que recursos, como generalmente se hace el cine independiente chileno. Este año va a tener algunas películas de cine chileno con unos presupuestos abismales. Pero esta no. Esta es una película que está hecha a puro pulso”, compartió Quercia sobre la cinta, que arribará en las salas locales este 21 de agosto.

    Una puerta al mundo popular
    La relación de Boris Quercia con el montaje de “La Negra Ester” es estrecha. “Fui parte del elenco de la obra que dirigió Andrés. E incluso antes de que llegara a Chile, cuando estaba en Francia todavía, con Willy Semler intentamos montarla de una manera muy de teatro callejero. Y al final no pudimos por falta de medios e hicimos otra obra”, recapituló sobre su conexión con la historia.

    “En un momento nos juntamos todos. Yo pertenecía a la generación más joven, tenía 23 años. Realmente, cuando uno está haciendo un proceso creativo, no estás del todo pensando en el resultado. Sabes que se va a presentar a un público, pero no estás diciendo ‘¡oh, esto va a ser un gran éxito!’, u ‘¡oh, esto va a ser un fracaso!’. En general, es más bien algo intuitivo“, explicó sobre esos tiempos.

    Y aunque hoy se trata de una pieza fundamental para el teatro nacional, las primeras experiencias no fueron del todo sencillas: “Nosotros estrenamos en una plaza de Puente Alto y, obviamente, no iba mucha gente. Después de una semana de funciones, hicimos una reunión en que el elenco se juntó y le dijo a Andrés ‘estamos re complicados porque hay que pagarse el colectivo de Santiago a Puente Alto, no está entrando nada, parece ser que esto no prendió'”, contó con una sonrisa.

    “Andrés les dice ‘mira, esperemos un poquito porque hablé con la municipalidad y nos van a prestar la terraza del Cerro Santa Lucía, la terraza Caupolicán. Demos ahí una última temporada’. Y cuando llegamos fue la explosión. Se llenó y la cosa se transformó. Estuvimos cuatro años a tablero vuelto y hasta el día de hoy se da la obra. Cuando uno está viviendo esos procesos creativos no se imagina el futuro, y esto es muy azaroso. Lo mismo pasa cuando haces una película. Siempre es un trabajo guiado por el azar. Por eso es que cuando uno hace las cosas es importante vivir el momento más que pensar en el futuro, en el resultado”, reflexionó el director, en una experiencia extensiva a lo sucedido con el camino recorrido por “Me rompiste el corazón”.

    Pero si bien el boom de la propuesta marcó un punto de inflexión para el elenco, también fue una vitrina que relevó el incuantificable aporte cultural del Tío Roberto. “Tuvo una carrera muy prolífica, pero siempre se mantuvo en los ambientes más populares, medio soterrado. Estaba la gran figura de Violeta, de Nicanor, que eran monumentales, mientras que Roberto y Lalo andaban por ahí, circulando, tocando, haciendo miles de oficios”, recapituló Quercia.

    “Hay unos videos muy lindos de Roberto arreglando la casa de la mamá, Clarisa Sandoval, en Pudahuel, vestido de maestro. Hay muchas fotos de Roberto pintor. Hay una donde sale con su traje de maestro pintando, y había hecho una maqueta que aparece en la película, de su barrio en Chillán Viejo, que nos dio algunas inspiraciones para la película”, agregó.

    En ese contexto, explicó el director, “ocurrió que, cuando sale al teatro, se vuelve una figura de primera línea. Luego escribió otra obra de teatro, que no se montó, pero después hizo ‘El desquite’, que sí montamos con el Teatro Sombrero Verde, con Willy dirigiendo. Ahí arrancó su relación masiva, de llegar a los medios, ser portada, ir de gira a Francia, a Inglaterra, volver a Francia, como había ido Violeta alguna vez. Estar en el Teatro de la Cartuchería dando esta obra… Todas, cosas súper importantes para él”.

    Un homenaje al teatro, la música y el mundo popular
    Por todo lo anterior es que “Me rompiste el corazón” se alza como una cinta que, en forma y fondo, está cargada de varios simbolismos que develan el alma del proyecto. Entre ellos, el uso narrativo de la puesta en escena teatral.

    “Hay una conexión, pero no solo al teatro, sino también al oficio del cine al que yo estoy acostumbrado, que es un cine de guerrilla, donde todo lo hacemos con ingenio, más que con grandes recursos. Y somos capaces de competirle a películas que están hechas con muchísimo más dinero, pero quizás no con tanto corazón”, concluyó Quercia.

    Sin embargo, y en la misma línea del patrimonio cultural construido por su protagonista, el costado musical igualmente jugó un rol fundamental. Algo que se ve expresado no solo en el casting de los protagonistas -con Muñoz, músico y militante de la cueca chora, en la representación del Tío Roberto-, sino que también en el rol que jugó Álvaro Henríquez en la construcción del universo sonoro.

    Esto, considerando la cercanía que sostuvo el líder de Los Tres con Parra: “Yo conocí a Roberto durante la gestación de la obra. Luego fuimos bastante cercanos porque él nos acompañaba a las giras y estaba siempre en las funciones. Como yo lo representaba a él, había un vínculo invisible, de complicidad. Me fijaba en él, en sus gestos, para maquillarme. Y había ahí otra relación muy importante con Álvaro Henríquez. Porque con Álvaro ya se entendían sin palabras, a través de la música. Conectaron de inmediato, fue como un flash entre los dos“, afirmó Quercia.

    “Para mí, y creo que también para Álvaro, la importancia que tuvo conocer a Roberto fue encontrarnos con este mundo popular chileno. Yo renegaba un poco de las cuecas porque para mí eran un folclore oficial. En los 80 eran parte de una celebración oficial de la chilenidad. Y también porque no conocía este tipo de cuecas y de música que hacía Roberto. Así que mi encuentro con él fue abrirme al Chile popular. De ahí, me ha servido siempre esta conexión, a la cual he seguido siendo cercano”, confesó el director.

    Por eso es que valoró el rol jugado por Henríquez y la banda en la revitalización de la cueca en su máximo esplendor: “Entraron los temas que no se hacían la cueca, que los tocaba siempre Roberto. La cueca urbana, carcelaria, temas que hablaban de otra realidad, no de una cosa media campestre o bucólica, o sin importancia. Eso caló bastante profundo y, al día de hoy, vemos un acercamiento. En los últimos dieciochos se ve a mucha gente muy joven bailando cueca, y hay ahí una cosa que me parece curiosa”

    “Yo voy a cumplir 59, era muy joven cuando se hizo ‘La Negra Ester’, y pensaba que esa era la generación a la que le iba a interesar esta película. Pero veo que hay jóvenes que sí tienen un interés. De alguna manera, se permeó esto a otras generaciones, lo que me parece interesantísimo”, cerró Quercia.

    (Fuente: radio.uchile.cl)


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