“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez
Presidente (1927-2014)

CRITICA


  • Inspirado lenguaje artístico sobre una dura realidad
    Por Sahily Tabares

    Suele pensarse que el animado es una expresión cultural destinada fundamentalmente a la infancia. Su repercusión en los universos cinematográfico y audiovisual internacionales ha demostrado la prominencia alcanzada como arte mayor destinado a todos los públicos. En este sentido, creadores consagrados y jóvenes aportan talento y magisterio a los Estudios de Animación del ICAIC, pues durante 65 años esta institución estimula el género en la dimensión de acontecimiento trascendental para la historia del cine cubano.

    Del enfoque artístico cultural cultivado por destacados protagonistas da fe la maestra Ivette Ávila Martín, guionista y directora, en el animado documental Raptus, multipremiado en el 46 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana.

    Al contar una historia real de violencia en la voz de su protagonista, Ávila despliega en el animado documental la idea bien pensada mediante el proceso creativo con el que lleva adelante el punto de vista elegido. Desarrolla la estructura dramatúrgica de un relato trágico, verosímil e intenso; sin didactismo es consciente de oportunas alertas sobre las acciones de un agresor que practica la violencia física exacerbada en la violación, la violencia psicológica y la violencia simbólica.

    El espectador lo percibe, el tiempo pasa. La vida nunca es lineal, se complica, toma caminos tortuosos inesperados debido a la manera de ejercer el control patriarcal un amante que lesiona el cuerpo y devora el alma. Lo constante en el lenguaje de la realizadora, al lograr la textura fílmica, es el valor simbólico que le confiere a la imagen cinematográfica con fuertes cargas semántica y sintáctica: lo que dice y cómo lo dice. Es capaz de provocar en la psiquis, de quien lo ve e interpreta, diferentes tipos de estímulos psico-sensoriales.

    Ver e interpretar los preceptos de esta obra alerta sobre las violencias multidimensionales que destruyen a las personas. /Tino Acosta
    Ella concibe la narrativa del relato con su filosofía manifiesta en signos, símbolos, construcciones de sentido a la que apela en el diseño, la fotografía y la animación stop motion. Contribuyen a la originalidad del animado documental la edición y la corrección de color de Liliana Hernández; especialidades que necesitan estudios sedimentados y, lamentablemente, en puestas ficcionales y de otros géneros, carecen de la calidad técnica y artística requeridas. La banda sonora y música original de Carlo Fidel Taboada ilustra la tragicidad de una historia que pudo ser de amor, pero las violencias la frustraron. Sin dudas, la producción del doctor Aramís Acosta, un maestro virtuoso, y la producción ejecutiva de Esther Hirzel son determinantes en Raptus.

    A pensar y meditar en profundidad invita esta puesta de inspirado lenguaje artístico sobre una dura realidad. Inquietante, atenta a disímiles realidades, Ivette Ávila Martín lleva adelante el proyecto audiovisual animado Linterna violeta que permite iluminar preceptos esenciales a defender: cuidemos nuestro cuerpo y nuestra felicidad.

    Pensémoslo sin prisa. La función comunicacional de una pieza animada documental derriba barreras del pensamiento y contribuye a que cada humano sea una mejor persona.

    (Fuente: bohemia.cu)


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