“No queremos seguir empezando siempre desde cero. El principal reto de 2026 es dotar de continuidad y perfeccionamiento a las políticas del cine y el audiovisual, sobre todo desde el fomento y los incentivos, que tienen que ser descentralizados y poder llegar a múltiples sectores. Queremos que nuestras películas circulen en el Ecuador y, poco a poco, introducirlas en los mercados internacionales”, expresa el director ejecutivo del ICCA Rafael Barriga en declaraciones a LatAm cinema.
A lo largo de este año, la cartelera ecuatoriana espera, al menos, una docena de estrenos, varios de los cuales ya circularon a nivel internacional. Ya llegaron a salas el nuevo film de Ana Cristina Barragán, “Hiedra”, tras ser reconocido en Venecia y San Sebastián; “Puka Urpi” de Segundo Fuérez, que combina imagen real y animación para contar el vínculo de una niña con su entorno que recibió varios premios internacionales; la comedia “Nosotros, mi papá y el perro” de Pablo Arturo Suárez; y pronto lo hará “El niño probeta” de Carolina Hernández, cuyo estreno internacional tuvo lugar en diciembre el Festival de La Habana.
En el capítulo de documentales, 2026 trae una decena de obras, varias de las cuales son óperas primas estrenadas en los principales certámenes del mundo. Entre otras, destacan “El viento y todos los tiempos” de Carla Valencia Dávila (IDFA), “MAMA” de Ana Cristina Benítez (Hot Docs), “Carmela y los caminantes” de Luis Herrera y Esteban Coloma (Sheffield Doc Fest) y "Rotacismo" Ricardo Ruales Eguiguren. También se espera el lanzamiento de “Yuyaymanta desde la memoria” del colectivo Mullu y la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, “Érase una vez en Quito” de Iñaki Oñate y “Dulu” Patricia Yallico sobre la líder indígena Dolores Cacuango.
Nueve largometrajes llegaron a salas en 2025: las ficciones “Los ahogados” de Sebastián Jácome y Víctor Mares, “Alucina” de Javier Cutrona, “Viejos Malditos” de Xavier Chávez, “El fantasma de mi ex” de Josué Miranda y “Shamán” de Antonio Negret. A estas se suman los documentales “Sin miedo a caer” de Miguel Garzón, “El día que me callé” de Víctor Arregui e Isabel Dávalos, y “Eco de luz” de Misha Vallejo Prut. Fuentes consultadas en el ICCA señalan que todavía no hay datos relativos a la taquilla anual.
El año pasado también fue clave a nivel institucional con la restitución del ICCA. En 2020, la institución fue fusionada con el Instituto de Fomento de las Artes, Innovación y Creatividad (IFAIC), quedando bajo el paraguas del nuevo Instituto de Fomento a la Creatividad y la Innovación (IFCI). Esta decisión se aprobó a través de un Decreto de un plan de austeridad implementado por el entonces presidente Lenín Moreno. Las reivindicaciones por parte del sector lograron derogar el decreto.
Sobre el futuro del cine ecuatoriano, el director ejecutivo del ICCA expresa: “Es el momento de dar un paso decidido y estratégico con todo lo que ya hemos construido. Contamos con talento probado, resiliencia frente a las dificultades y un empuje creativo que se refleja en cada proyecto. Además, hoy tenemos incentivos claros para atraer inversión, mecanismos que comenzarán a dinamizar la producción y una institucionalidad que está en proceso de fortalecimiento”. En cuanto a los desafíos, Barriga enumera: “Organizarnos mejor como sector, articularnos de manera más eficiente, aumentar los recursos de fomento y profesionalizar aun más nuestras capacidades, especialmente en gestión y políticas públicas”.
“Este año se esperan novedades en relación a una nueva ley de cine”.
Durante los próximos meses se esperan novedades de nuevos proyectos, incluyendo los recientemente ganadores del fondo de la línea de Producción y de Postproducción de Largometraje de Ficción o Documental. Entre los beneficiarios de la línea de producción destacan “No quiero nombrar la muerte”, nuevo trabajo de Pável Quevedo (“La Tola Box”, “Sansón”) producido por Aguacero Cine en coproducción con la brasileña Ventura Cine que explora el género fantástico andino; el proyecto cuenta con el apoyo del Programa Ibermedia y participó en el Curso de Desarrollo de Proyectos Audiovisuales Iberoamericanos (CDPAI). También recibió el estímulo para producción “Fango”, película de terror de Diego Araujo (“Feriado”, “Agujero negro”) producida por Oderay Game en coproducción con la colombiana Rhayuela Films que también recibió el apoyo de Ibermedia.
Ganador del estímulo a la postproducción, “Ñusta”, debut en largo de Christian Rojas, es una producción de Epopeya y Oso Rojo Films en coproducción con Agua Florida (Perú), Hain Cine (Argentina) y Woo Films (Mexico). Hablada en kichwa y español, la película está protagonizada por Kallpa, un niño indígena de la sierra ecuatoriana que le revela a su familia y su pueblo su decisión de ser mujer. En etapa de postproducción, la película ha participado en varios laboratorios y cuenta con el apoyo de DAFO, INCAA y Programa Ibermedia.
“Romanticismo y fracaso”, ópera prima de Ana Cristina Franco, también fue seleccionada con el estímulo para postproducción, por lo que su estreno podría llegar a lo largo del año. Producida por Oderay Game, se trata de una comedia protagonizada por una joven promesa que intenta filmar una película sobre su vida. Este es el único título dirigido por una mujer de los siete seleccionados.
La lista se completa con “El botón de oro” de David Lasso, “Piedras” de Rimai Francisco y “La canción de la tierra” de Mauricio Proaño Vinueza.
Entre los objetivos de gestión para este año, el director del ICCA destaca reforzar la financiación para el fondo de fomento, atender la circulación del cine ecuatoriano en todo el país, potenciar la formación y fortalecer la internalización. El plan de fomento está estructurado en siete líneas, incluyendo escritura de largometrajes con seis apoyos de hasta 8 mil dólares; desarrollo de proyectos con tres estímulos de hasta 15 mil; y producción y postproducción de cortos con nueve premios de hasta 15 mil dólares. Además, se prevé un apoyo de 30 mil dólares a un laboratorio de formación de cineastas y se entregarán hasta cuatro apoyos a promoción y distribución de obras (hasta 15 mil dólares). La línea de movilidad internacional repartirá unos 140 mil dólares entre 40 apoyos. Según adelanta la institución, para 2027 se prevé agregar líneas de apoyo a festivales y a producción y postproducción de largometraje.
Este año también se esperan novedades en relación a una nueva ley de cine: “Tras un primer proyecto discutido en la Asamblea Nacional que no resultó lo suficientemente potente, desde el sector audiovisual estamos preparando un proyecto que efectivamente pueda ser relevante, que pueda enriquecer el fondo de fomento y abrir más puertas a la inversión. Todo esto lo hacemos en coordinación con la Asamblea Nacional y esperamos poder entrar con seriedad a un verdadero trabajo conjunto entre la Asamblea y el sector en las próximas semanas, y sí, tener una buena ley de cine y audiovisual este año o el próximo”, comenta Barriga.