Logra lo que logra un libro bueno: que uno no se mueva hasta llegar al final. Logra, mejor dicho, lo que logran los relatos de ese gran narrador que es Jorge Franco: que uno viva el vía crucis del protagonista como si fuera el propio. Y consigue, de paso, hacer algunos apuntes sobre lo que significa ser colombiano, sugerir que los inmigrantes aprenden a vivir en el infierno y recrear esos mitos (el de Orfeo es el más evidente) que soportan la trama de la novela de la que parte.
Paraíso Travel es pues, una buena película. Se echa de menos un par de escenas que hagan más verosímil el desencuentro entre esos dos enamorados que han llegado a Estados Unidos por el "hueco". Y se siente desconcierto ante el fallido tartamudeo con el que John Leguízamo caracteriza su personaje. Pero avanza sin problemas gracias a las buenas actuaciones y los buenos diálogos.
La valiente interpretación de Aldemar Correa nos convence de la angustia, el desconcierto y el anhelo que su personaje, Marlon Cruz, siente a partir del momento en que se pierde en las calles de Nueva York, de la mujer que tanto desea, de Reina, esa persona indescifrable a la que ha seguido desde Medellín, y a través de los peligros de Guatemala, México y la frontera con Estados Unidos, como si estuviera hipnotizado. La actuación de Correa es estupenda, sí. Pero si no fuera por el buen trabajo de la actriz Angélica Blandón, que carga a la voluntariosa Reina de una sensualidad y un carisma que se van convirtiendo en decadencia con el paso de las escenas, sería muy difícil creerle que se dejara arrastrar en semejante viaje de vida o muerte.
Los demás miembros del elenco están a la altura a la hora de encarnar a esos inmigrantes perturbados que los dos "héroes" se encuentran por el camino: Vicky Rueda se convierte, por completo, en una mujer impetuosa llamada La Caleña; Margarita Rosa de Francisco se despoja de cualquier vanidad en su representación de la desequilibrada Raquel; Ana de la Reguera compone a la mexicana Milagros, el ángel que llega a complicarlo todo, con una dulzura que hace girar la trama entera.
El grupo de intérpretes ha contado con la buena guía del cineasta Simón Brand. Director conocido por su trabajo en los videoclips de las estrellas del pop latinoamericano, director, también, de la angustiosa Mentes en blanco, cada vez se deshace más de los mil y un encuadres a los que tienden los videos musicales. Con Paraíso Travel comienza a buscar una voz propia en los terrenos del cine. Todo parece indicar que se ha enamorado del trabajo con los actores. Y que la novela de Jorge Franco (coautor, además, del guión que reproduce la elegante estructura del libro) le ha prestado una pregunta, "¿cómo recobrar la humanidad cuando se vive un infierno?", que quizá vuelva a responder en el siguiente largometraje que realice.