“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez

ENTREVISTA


  • Filmar para defender los derechos humanos
    Por María Laura Riba

    Esta mujer menuda y de acento inglés aún marcado, vivió en la Argentina. Allí tiene lazos entrañables asociados a las Abuelas de Plaza de Mayo. “Yo vivía en la Argentina. Me casé en la Argentina en el año 1956 y vivimos allí hasta 1963. Un buen día, Ernesto vuelve a la casa y me pregunta si me gustaría ir a Cuba, pues necesitaban profesores de Medicina porque muchos se habían ido. Yo pensé que era bueno porque estábamos cerca de Estados Unidos… cerca ‘geográficamente’, no más… así que vinimos pensando quedarnos un año, y ya hace 45 años que estamos aquí”, cuenta Estela a Momarandu, en la sala acogedora de su casa.

    Estela Bravo siempre se preocupó y se ocupó de demostrar en sus documentales la realidad que la tocaba de cerca, es por eso que no pudo sustraerse a la realidad de los niños desaparecidos de Argentina. Y precisamente así se llama su documental de 1984. Actualmente, ha realizado para Abuelas, el documental ¿Quién soy yo? Los niños encontrados de Argentina, el cual ya ha obtenido numerosos premios.

    ¿Cuál fue su primer trabajo al llegar a Cuba?
    Mi primer trabajo aquí fue en la radio. Tenía una colección muy grande de música de América Latina y armé un programa que se llamaba Canciones de los pueblos. Yo hacía comentarios sobre canciones folclóricas, de trabajo, de amor. Conocí a figuras importantes como Peter Seegher, Bob Dylan, Joan Baez, Miguel Ángel Parra, figuras de Argentina, Bolivia, Perú… Luego trabajé en Casa de las Américas y seguí con el programa de radio. Haydeé Santamaría, de Casa de las Américas, me pidió organizar el encuentro de la Canción de Protesta en el año 1967. Después tuve un programa de televisión una vez por mes, y cada programa era dedicado a diferentes tipos de canciones, y después trabajé en el Instituto de Infancia. Finalmente comenzamos a hacer documentales (Estela habla en plural porque su marido, Ernesto Bravo, participa en la gestación de cada documental y es su inseparable compañero en la búsqueda de cada historia y en la confección de los guiones).

    ¿Recuerda su primer documental?
    Yo trabajaba en el sindicato cuando mataron a los esposos Rosemberg en Estados Unidos, el sindicato mío fue a Washington, vi los niños y filmé. La primera vez que yo filmé fue en el año 1953, en la lucha para salvar la vida de los Rosemberg, frente a la Casa Blanca. Conservo esto en 8 mm. Este asunto marcó mi vida, porque nunca pensé que la iban a matar. Vi a los niños, 6 y 10 años de edad, y estuve muy activa aquí en Cuba para traer a los hijos. Cerca de la Plaza de la Revolución hay un monumento a los Rosemberg. Hay una escuela aquí que se llama así y es donde los argentinos están estudiando Medicina. Dio la casualidad interesantísima que recibimos un pedido de 400 estudiantes argentinos que están en Sandino, Pinar del Río (provincia de Cuba) para que pasáramos la película ¿Quién soy yo? Los niños encontrados de Argentina y dar una charla. Cuando estábamos llegando, de pronto vimos el cartel: “Escuela Los Esposos Rosemberg”. Yo había inaugurado esa escuela 20 años atrás; en aquel tiempo era una escuela básica en el campo.

    Pero su interés social tiene parte de su raíz, por lo menos, en la parte paterna…
    Sí. Mi padre era dirigente obrero, así que tengo formación de las luchas en Estados Unidos. Yo sabía de la Guerra Civil Española; mi padre quería ir a ayudar sin saber español, pero sabía sus canciones en inglés… cómo no…

    ¿Cómo surge su relación con la Argentina?
    Nosotros filmamos en la Argentina Niños desaparecidos en 1984, y aquel documental tuvo mucho impacto. También nosotros estábamos allí cuando llegaron Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Entonces filmamos el documental Silvio y Pablo en la Argentina, en la llegada de la democracia. Argentina acababa de salir de la dictadura militar y recuerdo que ocurrió que tratamos de editar este documental allí; pero ninguna casa editora nos quería editar porque pensaban que los militares iban a volver. Entonces un amigo nos consiguió un lugar para editar, fue un domingo, y así pudimos editar allí, siempre guardando que nadie escuchara lo que estaba pasando, lo que estábamos haciendo.

    ¿Qué es el cine para usted?
    El cine es una forma de decir lo que uno piensa, sentir que uno ha sentido. Cuando compré una cámara yo tenía 20 años. Con 8 mm uní las partes, puse música, yo misma me editaba. No era por amor, porque hay gente que ama al cine por el cine, sino el cine como forma de expresión para decir a la gente en qué uno piensa y en qué uno cree, y tratar que otros entiendan y se formen y miren como uno mira, y hagan algo. Si uno puede influenciar en algo también es bueno.

    Niños desaparecidos fue un ejemplo de ayudar a través de un documental…
    Encontramos a una de las familias de uno de los niños desaparecidos. Cuando vinieron aquí las Abuelas y estuvieron en la televisión conmigo, resulta que la familia de una de niña de padres desaparecidos, familia por parte de padre, vivía aquí en Cuba y ni sabían que habíamos encontrado a la niña. Entonces se aparecieron en Casa de las Américas para sacarse sangre, todavía no había análisis de ADN. Las abuelas no podían encontrar a nadie de la familia de los padres y resulta que la familia del padre vivía aquí en Alamar (barrio habanero). Tenemos muchas relaciones con Estela Carloto, ella es muy amiga de nosotros, desde el año 1984. (Niños desaparecidos mereció varios premios, se hizo con peruanos y se editó en Cuba, con Miriam Talavera. Desde entonces son amigas con Estela Carloto).

    Hay un documental sobre la deuda externa, pero tiene una mirada que no es la de un economista …
    Fue sobre cómo afectaba la deuda externa en la economía de los países. Nosotros comenzamos entrevistando a importantes economistas de diferentes países, pero un día dijimos: “¡Esto no sirve! ¿A quién tú llegas con eso?”. Era puro "bla bla bla", numeritos, y pensamos: “¿Pero cómo la deuda externa afecta a los niños?”. Entonces ahí salimos sin ningún economista. Recorrimos Argentina, Bolivia, Colombia y Perú. Esa película fue muy pedida por la organización Missing Children porque la querían mandar a todos lados.

    De alguna manera, en su documentales siempre están presentes los niños, ¿por qué?
    Porque ellos son los más vulnerables. También en mi vida personal siempre he trabajado con niños, fui maestra. Los niños son más auténticos y son las víctimas de lo que está pasando hoy en el mundo.

    Usted capta historias que la sensibilizan, y las captura por decirlo de alguna manera en un documental. Pero cuando se está dentro de la historia, a veces es difícil capturar ese momento…
    La historia pasa tan rápido… Nosotros nos dijimos: “Mira, el Período Especial fue terrible acá, y no hay una película que hable del Período Especial (crisis económica devenida de la caída del muro de Berlín y la disolución de la Unión Soviética), sobre las tragedias que ha pasado este pueblo. Si hubiera sido otro pueblo, ya no existiría. Tampoco ya hay más “camellos” —famosos ómnibus cubanos— y tampoco hay una película… Bicicletas cubanas, ¿dónde están todas las bicicletas? Ya casi no hay. En el Período Especial todo el mundo andaba en bicicleta. Todo esto se fue muy rápido para poder ser contado…

    Y la vida continúa, la historia se sigue viviendo, escribiendo, filmando. Y allí va Estela Bravo, cámara en mano intentando demostrar que los derechos humanos son para todos, “aunque no piensen igual que yo, porque lo importante es el respeto”.


    (Fuente: www.momarandu.com)


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