“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez
Presidente (1927-2014)

ARTICULO


  • Lo dijo Fernando de su Madrigal
    Por Joel del Río

    Suite Habana, la película anterior de Fernando Pérez (Clandestinos, Hello Hemingway, Madagascar, La vida es silbar) era un ejercicio documental con una puesta en escena extremadamente cuidada, o más bien, un ejercicio de ficción sin ficción, en tanto esta categoría entraña, por lo regular, mixtificación, falsedad, arreglo subjetivo y pulido de lo real. Suite Habana orquestaba y ordenaba la verdad para convertirla en imagen hermosa y convincente. Ahora, el director pareciera que ha desatado todas las riendas de su capacidad fabuladora y cuenta no una historia, sino dos, con un final en el cual nos deja claro que ambos relatos pudieron ser tal como los vimos, pero igual pudieron tratarse de ensoñaciones del personaje principal, fantasía de los realizadores, ficción pura, invención total y completa que, además, no quiere disimilar su naturaleza ilusionista. Antes de que prosperen esta y otras interpretaciones, nos pareció interesante, para tratar de evitar tal vez las lecturas aberradas, exponer algunas de las opiniones del realizador sobre su obra en diversas etapas de su preproducción, rodaje y postproducción.

    Madrigal cuenta dos historias con dos atmósferas bien diferentes. La primera ocurre en La Habana hoy, en el mundo del teatro deliberadamente artificioso, con elementos que el espectador entiende que es la realidad, pero una realidad en la cual se aprecia una mirada que no es naturalista. La segunda historia es el cuento que escribe el protagonista Javier durante toda la primera parte de la película. En el sentido de una espera cómoda que el espectador pueda pedir de la obra de un realizador una misma línea, pues va a ser por lo menos desconcertante porque es un trabajo totalmente opuesto a lo que hice en mi última película Suite Habana, y sigue un poco la búsqueda de Madagascar y La vida es silbar, pero también va un poco más lejos en esa creación de un lenguaje artificioso, y yo siento que, por lo menos, en el cine y en la vida mi principio es no ir siempre por los mismos caminos, y siempre transitar por zonas que son inseguras y riesgosas, pero que a uno lo animan a saber hasta dónde uno puede pueda darle importancia a una película, sino por no participar de búsqueda. Yo creo que soy un cineasta que no me podría definir como de un solo estilo único”.

    “El tema de lo aparente y lo real está en el centro de interés de todas las relaciones humanas, y quiero que lo real y lo aparente formen parte del lenguaje mismo de la película, colocando al espectador ante imágenes y situaciones, cuyo sentido no será el que aparentan en un inicio. Madrigal es mi película más riesgosa en el sentido de la búsqueda estética del lenguaje, porque deliberadamente busca una artificiosidad, un artificio que es el principio de toda creación y yo, viendo la película recién terminada, creo que sí que es la propuesta que yo quería hacer y me reconozco en ella. De todas maneras tengo mucha curiosidad en saber qué va a pasar con una película que sé que va a ser muy polémica, que puede despertar muchos criterios encontrados. Espero que el espectador entre en ese mundo de artificio y se identifique con lo que la película propone para poder funcionar, pero también pienso que puede haber muchos espectadores que no participen de esa propuesta, entonces sí la van a rechazar”.

    “A mí me gusta todo el cine. Yo soy cineasta pero soy cinéfilo también, y me gusta ir al cine y ver películas. Admiro a muchos realizadores independientemente de su nacionalidad, de sus propuestas estéticas también, e igual disfruto de una película muy bien hecha de Spielberg como de una película de Bergman. Me interesa el cine en toda su diversidad y en todas sus posibilidades y eso es lo que hago. Uno de los mayores retos fue crear un mundo imaginario, con muy pocos antecedentes en el cine cubano, sin querer hacer una clásica película de ciencia ficción. Siempre había querido trabajar con Raúl Pérez Ureta, desde que hacíamos el Noticiero  ICAIC Latinoamericano, y soñábamos hacer películas de ficción. Raúl es ese tipo de fotógrafo que para filmar una simple noticia llevaba equipos de iluminación y convertía cada imagen noticiosa en algo más expresivo. A veces bromeábamos con él y le decíamos: ‘Raúl esto es el Noticiero ICAIC y no una película de Ingmar Bergman’. No fue hasta Madagascar que pude coincidir con él y creo que además de tener sensibilidad, Raúl es un cineasta de una dedicación y entrega tremendas, que es lo que ha creado las bases para una comunicación muy fuerte entre ambos, donde a veces no tenemos que decirnos las cosas para compartirlas y saber por qué camino vamos. Lo mismo me pasa con la música, he creado con Edesio Alejandro una comunicación muy fuerte y el trabajo fluye con mucha rapidez. En cuanto al rol protagónico de la fotografía en mis últimas películas, siento que sí, que quiero hacer un cine que se exprese más por la imagen. En Madagascar, los diez últimos minutos no tienen diálogo, en La vida es silbar hay secuencias muy largas sin palabras. En Madrigal la atmósfera fotográfica, y musical, tiene el peso principal. El cine no es solo imagen, pero la imagen es lo más importante. “Estoy bastante satisfecho por como han quedado las imágenes, la atmósfera y sobre todo las actuaciones. La película parte de una realidad irreal, deliberadamente artificiosa que parece desarrollarse en otra dimensión, aunque estructurada con personajes de carne y hueso y moviéndose en el terreno de los sentimientos y las sensaciones. Madrigal es deliberadamente artificiosa, quiere crear una atmósfera nada realista y tiene serios retos dramatúrgicos porque se plantean dos historias.”

    “Es una película cubanísima, ha sido hecha aquí y aquí es donde están mis motivaciones. Pero hay conflictos que pertenecen al género humano y no a una sociedad exclusiva. Siempre me he planteado que si uno es cubano, si vive aquí, si está enraizado, eso sale, eso está y no tiene que haber recetas, ni fórmulas, ni decretos para que una obra artística sea cubana. Lo mismo ocurre con la música. No creo que porque se toque más el son se sea más cubano. A veces me pregunto, ¿qué es lo cubano, qué lo define?, ¿que aparezcan las palmas, que se baile salsa? Pienso que lo cubano es un sentimiento más profundo y que, en mi caso, si sale, sale porque está ahí, no porque yo me lo plantee. En Madrigal, una de las historias ocurre en un mundo posible, del futuro, prácticamente una ciencia-ficción y sus relaciones con la realidad cubana son muy pocas y, sin embargo, siento que es una película tan cubana, tanto como cualquier otra. La primera historia recrea una Habana llevada a otra dimensión, en la que el lugar más reconocible es el Capitolio que se ve al final de una de sus escenas, lo demás son edificios filmados de manera que bien podrían ser de otra ciudad. La segunda parte relata un cuento de ciencia ficción que ocurre en un mundo del futuro, apocalíptico. Es un cuento que se plantea el futuro de la humanidad, y espero que la película pueda trasmitir esa preocupación. Es una película polémica, de la cual se pueden sacar muchísimas lecturas, y que al menos aspira a dejar una inquietud en los espectadores.

    Fernando told it about his Madrigal
    By Joel del Río

    Suite Havana, the previous film by Fernando Pérez (Clandestinos, Hello Hemingway, Madagascar, La vida es silbar) was a documentary exercise with an extremely careful mise en scene, or rather, an exercise of fiction without fiction, as long as this category involves, as a rule, mystification, falsehood, subjective and refined arrangement of the real thing. Suite Havana orchestrated and ordered the truth to transform it into a beautiful and convincing image. Now, the director seems to have given all the reins of his imaginative capacity and does not tell one story, but two, with an ending with which he ratifies that both stories could be just as we saw them, but could have equally be the main character's reveries, fantasy of the filmmakers, pure fiction, total and complete invention that does not want to conceal its illusionist nature. Before this and other interpretations prosper, we found interesting, in order to avoid misleading aberrant readings, to offer some of the opinions of the filmmaker about his work in different stages of its pre-production, filming and post-production.

    Madrigal relates two stories with two very different atmospheres. One takes place in today’s Havana, in the deliberately sophisticated world of the theater, with elements that the spectator understands that it is the reality, but a reality in which is appreciated a look that is not naturalistic. The second story is the story that the main character, Javier, writes during the whole first part of the film. If we considered the sense of comfortable expectation that an spectator can request to the work of a filmmaker the continuation of  a certain kind of filmmaking, this work is going to be at least disconcerting because it is a completely opposed work to what I made in my last film Suite Havana, and it follows a little the search of Madagascar and La vida es silbar, but it also goes further in that creation of a sophisticated language, and I feel that, at least, in the cinema and in the life my principle is not to always to travel the same roads, and always cross areas that are insecure and risky, which encourage us to know how much importance one could offer to a film, but for not participating in the search. I believe that I am a film director that I could define myself as owner of a single style.

    "The topic of the apparent and the real is in the center of interest of all the human relationships, and I want that the real and the apparent are part of the very language of the film, placing the spectator before images and situations whose sense won't be the one that you/they look in a beginning. Madrigal is my daring film in regard to the aesthetic search of the film language, because it deliberately search a sophistication, an artifice that is the principle of all creation and I, as I watched the recently finished film, I believe that certainly, this is the proposal that I wanted to make and I recognize myself in it. Anyway I have a lot of curiosity in knowing what will happen with a movie that I know will be very polemic and could arouse many opposite criteria. I hope the spectator enters in that world of artifice and identified with what the film proposes in order that it be understood and appreciated, but I also think that it would be many spectators that do not participate of this proposal, then yes they are going to reject it.”

    “I like the entire cinema. I am a film director but I am also a film buff, and I like to go to the movies to watch films. I admire many filmmakers independently of their nationalities and of their aesthetic proposals, and I equally enjoy a film very well made by Spielberg as a movie by Bergman. I am interested in the cinema in all its diversity and possibilities and that is what I do. One of the greatest challenges of this film was to create an imaginary world, with very few antecedents in the Cuban cinema, without pretending to make a classic science fiction film. I had always wished to work with the cinematographer Raúl Pérez Ureta, since we made together the Noticiero  ICAIC Latinoamericano newsreel, and we dreamed to make fiction films. Raúl is that kind of photographer who to shoot a simple news takes lighting equipment and transformed each image of the news into something more expressive. Sometimes we joked with him and we told him: '"Raúl this is the Noticiero  ICAIC (newsreel) and not a film of Ingmar Bergman.” It was not until Madagascar that I could worked with him and I think that besides having sensibility, Raúl is a filmmaker of a tremendous dedication and devotion, which is what has created the bases for very strong communication between us, where sometimes we do not have to tell ourselves the things to share them and to know the way we follow. The same thing happens to me with the music, I have created a very strong communication with Edesio Alejandro and the work flows with a lot of speed. As for the leading role of the photography in my last films, I feel that effectively I want to make a cinema that expressed itself more through the image. In Madagascar, the last ten minutes do not have dialogues, in La vida es silbar there are very long sequences without words. In Madrigal the photographic, and musical atmosphere, has the main significance. The cinema is not single image, but the image is the most important thing. “I am quite satisfied for the result of the images, the atmosphere and mainly the performances. The film is based of an unreal reality, deliberately sophisticated that seems to takes place in another dimension, although structured with characters of the flesh and bones and moving in the field of feelings and sensations. Madrigal is deliberately sophisticated, it wants to create an atmosphere anything but realist and has serious narrative challenges because it deals with two stories."

    “It is a very Cuban film, it has been made here and here is where my motivations are. But there are conflicts that belong to mankind and not to an exclusive society. I have always stated that if one is Cuban, if one lives here, if one has roots, that comes out, and are not necessary recipes, neither formulas or ordinances for an artistic work to be Cuban. The same thing happens with the music. I do not believe that because we play more the son music we are more Cuban. I sometimes wonder, what is the condition of being Cuban, what does define it?  That the palm trees be shown or salsa music danced? I think that the condition of be Cuban is a deeper feeling and that, in my case, it appears because it is there, not because I intended it. In Madrigal, one of the histories happens in a possible world of the future, practically a science-fiction and its relationship with the Cuban reality are too little, and however, I feel that is a very Cuban film, as much Cuban as any other. The first story recreates a Havana transported to another dimension, in which the most recognizable place is the Capitol that could be seen at the end of one of its scenes, the rest are buildings filmed in a way that they perfectly could be from another city. The second part relates a science fiction story that happens in a world of the future, an apocalyptic one. It is a story meditate about the future of humanity  and I hope the film could communicate that concern. It is a polemic film, of which many readings could be offered, and, that wishes to cause interest in the spectators.


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