“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez
Presidente (1927-2014)

ENTREVISTA


  • Francesco Taboada Tabone: nuestro objetivo es dar voz a los sin voz
    Por Yaima Leyva Martínez

    El documental mexicano, Pancho Villa, la Revolución no ha terminado, cuenta la vida de Ernesto Villa, hijo del prócer revolucionario Pancho Villa, quien regresa a su país ocho décadas después de residir en los Estados Unidos para descubrir que la obra de su padre sigue viva. El realizador de esta película es Francesco Taboada Tabone, de quien supiéramos por su documental Los últimos zapatistas (2004), que obtuviera más de una decena de premios internacionales.

    Taboada (1973) es originario de Cuernavaca, Morelos. Estudió licenciatura en Ciencias de la Comunicación y se ha dedicado a la investigación y el rescate de la tradición oral. También ha sido profesor de historia de México y realización documental en distintas universidades, aunque su formación como cineasta es autodidacta. De su experiencia me habló en este diálogo.

    ¿Qué llegó primero en usted: la vocación de activista social o la de artista?
    Mi primer interés fue el cine. Desde muy niño realizaba guiones en los que incluía las tomas y los diálogos. Al graduarme como licenciado en Ciencias de la Comunicación, realicé dos cortometrajes de ficción que ya tenían un evidente objetivo de crítica social. Sin embargo, no es hasta que comienzo a filmar Los Últimos Zapatistas cuando el cine se convierte en una herramienta para rescatar y preservar los testimonios de los antiguos combatientes. Mi entrada al cine documental fue después de conocer a los veteranos zapatistas. El estar frente a ellos, el convivir durante más de un año, el escuchar la firmeza de sus ideales y, sobre todo, el estar en contacto con la pobreza y la injusticia que los rodeaba, transformó mi manera de concebir el cine.

    Ya que sus películas abordan temas sociales, de denuncia, ¿cómo separa la militancia de la demanda de significación estética?
    Para que un mensaje social de fondo trascienda es necesario que sea respaldado por la forma. La técnica y la estética deben fundirse con la ideología. En nuestra concepción del arte es fundamental lograr la compatibilidad de la denuncia social con la obra artística, que a su vez no se encuentre cargada de intelectualismo, sino que logre llegar a la conciencia del público claramente. En nuestros países, no podemos ser imitadores de lo que se hace o deja de hacer en las capitales europeo-estadounidenses. La injusticia nos obliga a la denuncia. En nuestro continente, el artista es representante natural del pueblo y tiene una responsabilidad social. Es por esto que el cine documental se convierte en el género ideal para los cineastas latinoamericanos.

    Dentro del documental latinoamericano contemporáneo se da una tendencia de cineastas jóvenes a interrogar el pasado para encontrar respuestas a interrogantes del presente. ¿Cree usted esa cómo una vía válida para abordar nuestros problemas como culturas neocoloniales?
    En nuestras dos obras documentales, Los últimos zapatistas y Pancho Villa, la Revolución no ha terminado queda de manifiesto la espiral histórica; es decir, Zapata y Villa son parte de una estirpe de luchadores sociales que nace en 1492 y que sigue hasta la fecha. Herederos de su lucha y de la lucha de Cuauhtemoc, Lautaro, Guaicaipuro, son el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, los macheteros de Atenco y las más de diez guerrillas que operan en México, pero también las Madres de la Plaza de Mayo y Quebracho, en Argentina, la Revolución Bolivariana en Venezuela y Ecuador, el Movimiento al Socialismo en Bolivia, los Sin Tierra en Brasil y tantas organizaciones más en todo el continente. Nuestro presente no se explica sin el testimonio de los que han luchado antes que nosotros.

    El rescate de la memoria es otro de los cometidos de su trabajo. ¿Cómo investiga para sus documentales y hasta qué punto el investigador tributa al realizador audiovisual?
    Creo fundamental tener una base de investigación profunda para lograr un proceso de creación trascendental. El método que utilizamos es en su mayor parte investigación de campo. De nuestro equipo de trabajo somos tres que estudiamos la Maestría en Estudios Mesoamericanos en la UNAM, con el objetivo de conformar un método con mayor disciplina. Creo que el largometraje documental latinoamericano no sufre de investigaciones precarias, por el contrario, es uno de sus puntos fuertes; sí creo que "la forma" es limitada, la fotografía a veces se olvida y se privilegia el contenido sobre la estética o el lenguaje cinematográfico. Nosotros hemos tratado de conciliar ambas partes.

    Ha anunciado como sus proyectos futuros la realización de sendos documentales acerca de la planta del maguey y del comediante mexicano Germán Valdés "Tin Tan”. ¿Por qué escogió esos temas? ¿Qué enfoque dará al tratamiento de cada uno de ellos?
    El maguey es un símbolo de resistencia en México. Miles de comunidades en nuestro país desarrollan su proyecto civilizatorio en torno a esta planta, con características rituales y prácticas. Su integración a la lista de vegetales en proceso de extinción en América obliga a voltear los ojos hacia él. Además, representa una oportunidad hermosa para retratarlo. No ha habido artista plástico mexicano que no haya sucumbido a la tentación de plasmar un maguey en su obra. La película estará hablada en otomí y náhuatl, dos de las lenguas indígenas mexicanas. Por el contrario Tin Tan, está desprovisto de ritualidad y su figura es hoy una apropiación de las nuevas generaciones como icono de resistencia popular. Como precursor del movimiento "Pachuco" en la frontera de México con EE. UU., Tin Tan ha adquirido una personalidad generadora de identidad. También estamos escribiendo un guión en torno a Hugo Chávez.

    ¿Hasta qué punto se vuelve complejo en su cine prestar voz a aquellas comunidades y discursos excluidos de los circuitos de circulación masiva y al mismo tiempo mantener su posición de mediador?
    Nuestro objetivo es precisamente dar voz a los sin voz. El cine nos da la oportunidad de transmitir el mensaje de los desposeídos a gran escala. La obra cinematográfica viste al mensaje de un atuendo artístico que encuentra ventanas en festivales de cine, circuitos de cine de autor y alternativo y distribución en formato dvd. Tanto Villa como Zapata son innegablemente fundadores de nuestra sociedad moderna, y como tales generan interés nacional y continental. Nuestro objetivo es dejar muy claro que la Revolución de ambos aún no ha terminado.

    Francesco Taboada Tabone: Our goal is to give a voice to those who do not have a voice
    By Yaima Leyva Martínez

    The Mexican documentary Pancho Villa, la Revolución no ha terminado, narrates the life of Ernesto Villa, son of the revolutionary great man Pancho Villa, who returns to his country after living in the United States for eight decades and discovers that his father’s life work continues to be alive. The filmmaker of this movie is Francesco Taboada Tabone, whom we knew of due to his documentary Los últimos zapatistas (2004), prize-winner of more than ten international prizes.

    Taboada (1973) is from Cuernavaca, Morelos, originally. He has a university degree in Communication Sciences and has been involved in search and in saving oral tradition. He has also been a professor of History of Mexico and documentary filmmaking in different universities, even though as a filmmaker he is a self-taught person. He tells me about his experience in this dialogue.

    What calling did you feel first: social activist or artist?
    My first interest was the cinema. Since I was a little boy, I made scripts where sequences and dialogues were included. When I got a degree on Communication Sciences, I made two narrative short films with an evident objective of social criticism implied. However, it is not until I began to film Los Últimos Zapatistas that the cinema becomes a tool to save and preserve the testimonies of the old combatants. I began making documentary films after I met the veteran Zapatistas. Being with them, living with them for more than a year, listening to the firmness of their ideals and above all, being in contact with the poverty and injustice around them, changed my ways of conceiving the cinema.

    Since your films deal with social themes, with denouncement, how do you separate militancy from aesthetic meaning?  
    For a background social message to transcend it has to be supported by the form. Technique and aesthetic should merge with ideology. In our conception of art, it is essential to achieve compatibility between the social denouncement and the artistic work, and at the same time to avoid an overload of intellectualism so that it reaches the public’s consciousness clearly. In our countries, we cannot be imitators of what is done or not done in the European-American capital cities. Justice compels us to denounce. In our continent, the artist is a natural representative of the people and he has a social responsibility. That is the reason why the documentary becomes the ideal genre for Latin American filmmakers.

    There is a tendency in the contemporary Latin American documentary made by some young filmmakers to question the past in order to find answers for the present. Do you believe that is a valid way of approaching our problems as neo-colonial cultures?
    In our two documentary films, Los últimos zapatistas and Pancho Villa, la Revolución no ha terminado the historical spiral is evident; I mean, Zapata and Villa are part of a lineage of social fighters who were born in 1942 and continues up to this day. Successors of their struggle and the struggle of Cuauhtemoc, Lautaro, Guaicaipuro, are the Zapatista Army of National Liberation, the Popular Assembly of the Peoples of Oaxaca, the macheteros (path cleaners) of Atenco and more than ten guerrilla groups operating in Mexico, but also the Mothers of Mayo Plaza and Quebracho, in Argentina, the Bolivarian Revolution in Venezuela and Ecuador, the Movement to socialism in Bolivia the Sin Tierra (landless) in Brazil and so many other organizations in the whole continent. Our present cannot be explained without the testimony of those who fought before us.

    Saving the memory is another undertake in your work. How do you conduct your research for the documentaries and to what extend the researcher supports the audiovisual filmmaker?
    I believe it is fundamental to have a deep foundation in research in order to achieve a transcendental creation process. The method we use most of the time is field research. In our team there are three of us, who took a master’s degree program on Middle American studies at UNAM, in order to conform a better controlled method. In my opinion, the Latin American long length documentary is not affected by precarious investigations; on the contrary, it is one of its strengths; I do believe there is limitation in “form”, photography is sometimes neglected and content is favoured over aesthetic or cinema language. We have tried to come to terms with both parts.

    You have announced as part of your future projects the making of two documentaries, about the maguey (century plant) and about the Mexican comedian Germán Valdés "Tin Tan”. Why did you choose these topics? How will you approach the treatment in each case?
    The maguey is a symbol of resistance in Mexico. Thousands of communities in our country develop their civilian projects around this plant, with ritual and practical characteristics. The fact that it is one of the vegetables undergoing a process of extinction in America forces us to be attentive to it. Besides, this is a beautiful opportunity to portrait it. There has not been a Mexican visual artist who has not gone down before the temptation of materializing the maguey in his work. The languages used in the film are otomí and náhuatl, two of the indigenous Mexican languages. On the contrary, there is no rituality in Tin Tan; the new generations have taken hold of his figure as an icon of popular resistance. As a forerunner of the “Pachuco” movement in the Mexican-USA frontier, Tin Tan has acquired a personality that generates identity. We are also writing a script about Hugo Chávez.

    Your films lend a voice to those communities and discourses which are excluded from the massive distribution networks and at the same time you need to maintain your position as a mediator. To what extend is your position complex?
    Our goal is precisely to give a voice to those who do not have a voice. The cinema gives us the opportunity of transmitting on a large scale the message of the dispossessed. The cinematographic work attires the message artistically, which finds windows in cinema festivals, networks of alternative and author’s films and DVD format distribution. Not only Villa but also Zapata are both undeniably founders of our modern society, and as such, they generate national and continental interest. Our goal is to make clear that the Revolution that they started has not finished yet.  





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