“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez
Presidente (1927-2014)

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  • Fernando “Pino” Solanas: “Las tecnologías han democratizado el lenguaje, el uso y el acceso al cine”
    Por Rolando Gallego

    Siguiendo la línea de sus documentales de denuncia, y con la cercana proyección en el 71 Festival de Cannes de La hora de los hornos (1968), a 50 años de su estreno, Fernando "Pino" Solanas presenta Viaje a los pueblos fumigados (2018), estrenada en la 68 Berlinale. En el documental, la explotación agrícola, el modelo imperante que responde a grandes empresas y corporaciones, y la fumigación y daño, son algunos de los temas vectores que guían la narración de la potente propuesta. "La decisión fue dirigirse al consumidor medio normal en vez de hacer cuatro o cinco películas sobre el tema agrario, esta será la única porque quiero hacer otras cosas", dice en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

    Filmás en el receso de tu trabajo en el Congreso ¿cómo es organizar el rodaje de una película con estas características, en donde las entrevistas y el ir al lugar son tan esencial?

    Me lleva mucho tiempo, no hice la cuenta pero a cada una de las provincias hice varios viajes. Hay secuencias que se filmaron en muchos años, pero el grueso de la película de dos años a esta parte.

    ¿Qué tipo de recorte de testimonios decidiste hacer para reflejar la problemática en la película?

    Tengo casi 100 horas de material, pero el tema de lo agrario se puede ver desde muy distintas facetas, lo económico, el latifundio, las extensiones, el pequeño chacarero, por ejemplo, la producción agrícola, no están los lácteos, la industria del pollo, que es un infierno, la carne está al pasar, no está la vid, el tabaco al pasar.

    ¿Fue difícil llegar a ese recorte?

    Estaba claro que la primera parte tenía que tener el tema en su comienzo, el modelo transgénico en el inicio, su desembarco, los institutos del Estado que se sumaron, como la Facultad de Agronomía y el INTA, el éxodo agrícola, pueblos con algunos éxitos, pero también como esto se fue acabando, el modelo agrario es muy costoso, hoy no cierra. En la segunda parte la denuncia científica y el estrago a la salud, con testimonios, y finalmente había que terminar con la otra cara, que existe otro modelo de producción y que se vende toda. Argentina hace soja orgánica, bastante, paga más, y todo lo que se produce se vende para exportación. Hay un núcleo de producción orgánica fuerte sin el apoyo de nada, se autoabastece, porque el productor del norte se ha educado mucho, y es muy exigente. He viajado, por ejemplo a Alemania y en todas las cuadras hay negocios orgánicos, también en los supermercados, utilizan todo, nosotros estamos muy atrasados pensando que éste es el único modelo. La decisión fue dirigirse al consumidor medio normal en vez de hacer cuatro o cinco películas sobre el tema agrario, esta será la única porque quiero hacer otras cosas.

    La película está producida de manera independiente ¿es complicado encarar así el rodaje?

    Si, se hace a bolsillo, tengo una productora con 40 años, con algunas ventas que hago a algunas televisoras, y parte de mi sueldo financio, el INCAA pone algo, pero solo un 20 por ciento.

    ¿Se siente en el rodaje esto?

    Totalmente, trabajo con dos o tres personas, uno para el sonido y un cameraman asistente técnico, yo hago la cámara, pero me canso, y él se encarga de ponerla a punto. La mayor parte del traslado se hace en mi coche.

    ¿La tecnología te ha permitido continuar rodando sin tantos elementos?

    Sí, hoy en día hay camaritas pequeñas, y filmás en 8 K, se acabó las cosas grandes del cine de aquel tiempo, estas tecnologías han democratizado el lenguaje, el uso y el acceso al cine, te da mucha libertad. Igual esta película es muy rudimentaria, no tengo un drone.

    Mejor…

    Puede ser, todas mis películas están filmadas con la misma idea, un travelling siguiendo al relator y que la cámara encuentre a los protagonistas en su hábitat. Tenía una versión más humana de esta, dos horas cinco, pero olvídate. Ya me pasó con Tierra Sublevada II: Oro Negro (2011) y La Próxima Estación (2008), pero no se puede, después de una hora el tipo ya se desenchufó.


    (Fuente: Escribiendocine.com)


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