“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez
Presidente (1927-2014)

NOTICIA


  • Un documental ecuatoriano retrata la luz de nuestra América

    La película dirigida por el ecuatoriano Diego Arteaga se estrenará el sábado 12 de mayo en la décimo séptima edición del Festival Internacional de Documentales Encuentros del otro cine (EDOC).

    Luz de América es un documental un tanto poético y filosófico que retrata la influencia de la luz en los distintos entornos de América, así mismo retrata la luz única de Quito y la importancia de la luz del sol.

    Entender el funcionamiento de la luz fue una curiosidad que nació en Diego Arteaga en las clases de fotografía, en las que siempre le decían que la luz cenital es la peor que existe porque te cubre los ojos y esa es la parte más importante de una imagen dramática.

    Lo que le llevo a preguntarse si la luz que existe en Ecuador de alguna manera nos podía afectar, al ser única en el mundo siendo el país que es atravesado por la línea ecuatorial. Luego llego el significado de la frase Luz de América que uso el fraile chileno Camilo Henríquez para bautizar a Quito luego de la masacre de los héroes independentistas de 1810.

    Este hecho desencadenó en el filme, que ya había empezado a hacer, una búsqueda poética en torno al símbolo de la luz como antorcha de libertad, fuente de conocimiento y metáfora del amor.

    En palabras de Arteaga, su documental es un ensayo audiovisual que parte de la idea de esta frase pero que evoluciona más allá. “Esta historia llegó a mí por accidente y yo estaba armando una película sobre la luz que cae en Quito, es decir, la luz ecuatorial de los Andes que es única en el mundo”, le contó a Andes.

    El director asegura que la película se desarrolla en tres frentes, “tiene un frente artístico o estético que es imagen de la luz quiteña, tiene esta parte histórica de la idea de la libertad, del levantamiento frente a la colonia y tiene una luz filosófica porque ha sido un ejercicio investigativo e intelectual alto de esta idea de que la realidad no existe si no es a través de la luz que la vez”.

    Su realización le tomó 7 años debido al trabajo de investigación y la búsqueda de los datos históricos que tuvo que emprender y también porque quiso retratar los distintos tipos de luz que se encuentra en nuestra América, para ello filmó en 15 ciudades distintas y a distintas horas del día.

    “Me interesaba mostrar esta diferencia de luz de la que hablo, mostrar la diferencia de luz entre Quito y Buenos Aires y Nueva York, como va cambiando la luz en la diferente latitud en la que esta, tiene un levantamiento de luz en todo el continente por eso también se llama Luz de América, dijo.

    La cinta también tiene una parte de la oscuridad, que habla de lo contrario a la luz que se desarrolla en Potosí, que es la mina más grande que tuvo España en la colonia, considerada como el mismo infierno pues mucha gente murió allí.

    Sobre su participación en los EDOC, dijo que este festival cumple una función importantísima que es mostrar lo que es no ficción. “Yo era proyeccionista en el ocho y medio cuando se abrieron los EDOC y es una escuela donde puedes ver cosas que normalmente no puede ver, si quieres ver cine de otros espacios y sobre todo la calidad de películas que trae creo que es única, incluso mejor que en otros grandes festivales”, señaló.

    Para el los EDOC ayudan a que mucha gente aprenda a hacer documental y no tenga esa idea básica de que el documental es una cosa institucional o educativa, o que hable de una cosa histórica. “El documental también puede ser una apropiación audiovisual, una apropiación filosófica, un ensayo literario que tiene poesía, novela y fotografías. El ensayo audiovisual tiene partes de ficción, partes de documental, poética, video experimental, el documental tiene todo y esos es lo rico”.

    Luz de América costó 135 mil dólares, para lo que se destinó dos fondos entregados por el Instituto de Cine y Creación Audiovisual (ICCA). La producción fue hecha en el país por Paula Parrini de Registro Aurora, quien participó como productora en las películas ecuatorianas Que tan lejos, En nombre de la hija y Cuando me toque a mi

    Arteaga ha realizado tres cortometrajes, dos de ficción y uno de documental, y también varias muestras de video arte. Este es su primer largometraje y se estrenará como parte de los EDOc el sábado 12 de mayo en la Cinemateca de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, a las 19:00.

    Después de ello se presentará el 2 de agosto en el Teatro Capital de Quito por haber ganado uno de los incentivos de la Secretaria de Cultura del Municipio de Quito, y tendrá un circuito de presentaciones en espacios alternativos como Flacso cine o el cine Ocho y medio. También se está planteando una hoja de ruta para presentarse en distintos festivales.


    (Fuente: Andes.info.ec)


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