“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez
Presidente (1927-2014)

NOTICIA


  • El libro Made in Mexico analiza la larga colaboración fílmica entre Hollywood y los cineastas aztecas
    Por Luis I. Reyes

    Luis I. Reyes ha estado enamorado del cine desde que era un niño y vivía en Nueva York, ciudad en la que nació como descendiente de puertorriqueños. Esa misma pasión lo llevó a trabajar por más de treinta años en México como publicista a cargo de la prensa local y extranjera durante los rodajes de las películas estadounidenses que se filmaban por allá.

    “El trabajo me permitió recorrer muchos lugares y conocer las locaciones donde se hicieron varios clásicos”, nos dijo Reyes durante una reciente entrevista. “Estando en un pueblo de Cuernavaca, sentí que lo conocía, y me di cuenta de que era así porque había sido empleado ya en la célebre escena final de Butch Cassidy and the Sundance Kid [1969], haciéndolo pasar por Bolivia, donde transcurría supuestamente la película”.

    Bajo esas circunstancias, se dio cuenta de que nadie había escrito un libro sobre los filmes de Hollywood que se habían rodado en esos territorios, y decidió hacer un volumen de esa clase en el que se analizara también la influencia mutua entre los artistas de los dos países.

    El resultado de esa investigación de tres años es Made In Mexico: Hollywood South of the Border, una elegante pero accesible publicación que empieza con una sección de análisis y se completa con una lista completa de las cerca de 180 cintas de esta clase que se realizaron desde el inicio de la Historia hasta el cierre de edición.

    “Hay mucha gente que no sabe que, aparte de los actores principales, todos los que aparecen como tripulantes del barco en Titanic eran mexicanos, porque la película se hizo en Rosarito, Baja California”, precisó. “Y aunque es probablemente muy conocido que Mel Gibson hizo Apocalyto en Veracruz, tampoco se recuerda que la cinta de ciencia-ficción de David Lynch Dune se rodó en México, mientras que Sylvester Stallone hizo la segunda entrega de Rambo en Guerrero y Dudley Moore encontró a la ‘mujer perfecta’ de 10 en Manzanillo”.

    Pese a que las relaciones entre EE.UU. y México no han sido ideales, Reyes insiste en que muchos de estos proyectos fueron beneficiosos para ambas partes. “La entrega Spectrum del agente 007 acaba de generar en la Ciudad de México un desfile del Día de Muertos que no existía antes y que se había creado específicamente para esa historia”, detalló el autor. “El legendario John Huston tomó un pueblito llamado Puerto Vallarta, que nadie conocía entonces, para hacer The Night of the Iguana [1964], y eso lo convirtió en un destino turístico de primera clase que empleó luego en Predator [1987]”.

    Por otro lado, de la mano del director de fotografía Gabriel Figueroa, el cineasta Emiliano Fernández creó imágenes de México que hasta ahora son inolvidables; pero él mismo aprendió a hacer cine cuando trabajaba de extra en Hollywood, donde, tras la recomendación de la actriz Dolores del Río, se convirtió en modelo para la estatuilla del Óscar que tanta fama tiene hasta el día de hoy.

    Y el citado Figueroa (que es otro genio reconocido) hizo sus pinitos como camarógrafo en Viva Villa! [producción estadounidense de los ‘30], mientras que, muchas décadas después, el ahora aclamado Alfonso Cuarón trabajó como asistente en Romero (1989), un biopic hollywoodense sobre un sacerdote asesinado por los militares de El Salvador que se filmó en México.

    La fructífera alianza no se ha mantenido con tanta fortuna en los últimos tiempos, aquejados por la violencia y el narcotráfico que azotan a la nación de al lado. “Es cierto que la colaboración ha bajado, y eso se debe no solo a que los productores están asustados, sino también a cuestiones económicas, porque cuando hay una sensación de peligro, las compañías de seguros cobran más”, retomó Reyes.

    “Eso ha hecho que varias películas aparezcan como producciones mexicanas cuando en realidad son estadounidenses”, prosiguió. “Pero el negocio no ha desaparecido: por ejemplo, [la nueva serie televisiva] Narcos: México, que es de la compañía estadounidense Netflix, fue filmada completamente en distintos estados de México”.

    “Y la muy esperada Roma, que es la apuesta mexicana para los Oscar, es una cinta en español hecha y actuada por mexicanos en México, pero financiada igualmente por Netflix”, agregó. “Tanto [su director] Cuarón como sus amigos [Alejandro G.] Iñárritu y [Guillermo del Toro] están haciendo ahora un cine completamente internacional y sumamente exitoso, lo que es un fenómeno nuevo para los realizadores que vienen de allá”.

    Made in Mexico se puede conseguir ya a través de Amazon, y es necesario resaltar que, a pesar de tratarse de un volumen muy bien cuidado, solo cuesta $19.99, porque Reyes se preocupó particularmente en que no se convirtiera en un objeto de lujo.

    “Era muy importante para mí que no fuera uno de esos coffee table books que son preciosos pero muy caros, ya que llegan a veces a los $80”, nos dijo Reyes. “Pasé más de un año negociando su publicación, porque no soy un autor académico y quería lograr un ejemplar que fuera tan atractivo como accesible”.


    (Fuente: hoylosangeles.com)


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