“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez
Presidente (1927-2014)

ENTREVISTA


  • Escribiendo con imágenes…
    Por Maylin Alonso Chiong y Maritza Ceballo

    El joven Juan Pablo Rebella es uno de los dos directores del prestigioso binomio que logró hacer de un país como Uruguay, sin tradición cinematográfica, un competidor serio en el Festival de Cannes. Sobre sus películas 25 watts y Whisky (ganadoras en La Habana), y en especial sobre su manera de concebir un guión, nos comenta, a propósito de su labor como jurado en esa categoría.

    “Nosotros, Pablo (Stoll) y yo, no nos consideramos directores tradicionales, sino dos espectadores. No tenemos formación académica, pues somos graduados de Ciencias de la Comunicación, pero nos gustaba mucho el cine. Nos interesa mucho la parte conceptual, autoral, de armar la historia, evitar los clichés, las cursilerías, los facilismos y generar las emociones con la mayor elegancia posible. Empezamos a hacer algunos cortometrajes en video hasta el guión de 25 watts, al que le pusimos mucha pasión”.

    ¿Qué importancia le concede al trabajo con el guión?

    La película es como un todo y el guión es el mapa por el que uno va a arrancar. Si uno no parte de un plan, no creo que se pueda hacer una buena película. Le doy mucha importancia al guión, pero no a la concepción académica de respetar la estructura narrativa en ese sentido tan clásico. Veo lo que hay de fondo, si está porque es una moda o si importa verdaderamente en la película.

    Desde el guión es desde donde uno puede evitar la reiteración, lo obvio, lo cursi. También se puede ser todo esto después, pero lo más importante es elegir qué historia contar y cómo contarla. Me siento más guionista que director, porque las decisiones que más me importan son las relacionadas con el guión.

    ¿Cree que podría ser el director de una película sin ser su guionista?

    Es una pregunta que me hago muchas veces y hasta ahora no. He leído acá guiones maravillosos, los que me gustan se nota que quienes los hicieron, los sentían y eso es importante. Pienso que siempre hay que ser honesto y esa honestidad se da cuando se es personal. Me siento más útil trabajando con el guión. Como director no sé si podré aportar mucho, pero sí me he concentrado en esas decisiones escritas en el papel, para luego ocuparme de traducirlas, respetando lo emocional que estaba en el texto cuando nació la idea.

    ¿Cómo logra ese cine personal, íntimo, si todas sus películas han sido escritas a cuatro manos?

    Creo en lo personal, aunque sea un equipo, porque el nuestro lo es. Pablo Stoll y yo funcionamos así y nos complementamos mucho. Él es una persona mucho más pragmática y yo soy más romántico. A veces en ese contraste logramos un equilibrio. Aprendo mucho de él y creo que él también aprende de mí. Pablo siempre dice: “dos cerebros piensan mejor que uno”.

    En sus películas trata temas tan universales como la soledad, el aburrimiento, la rutina. ¿Es una intención seguir esta línea?

    Hay elementos comunes en las dos películas. Nos interesa retratar como lo haría un pintor, involucrándose y a la vez manteniendo una distancia, narrar sin que haya malos ni buenos, sin contar aquello que se cae de maduro, no caer en un género. Ninguna de nuestras películas cabe en una clasificación. Queremos que se parezcan a las que nos gustan y esas son las que no pueden ser encasilladas.

    El humor y la melancolía también son puntos en común. Para mí la vida es eso, una mezcla. Creo que en el peor instante también hay humor, en los velorios surgen los mejores chistes. Es más interesante retratar un momento triste con humor y uno alegre buscándole una crítica. Y eso tienen en común estas películas y probablemente todas las que haga y todo lo que haga en mi vida.

    ¿Qué retos enfrentó al escribir el guión de Whisky?

    Es una historia que Hollywood ha contado miles de veces, un matrimonio fingido. Lo que nos interesaba era decir aquello que ellos hubieran dejado fuera: el manejo de la información, los datos, relatar tiempos muertos, pero sin rendirle culto para que no se convirtiera en una película intelectual y aburrida. Es como buscar lo poético, si se quiere usar esa palabra, que a mí me pone los pelos de punta, pero es encontrar la melancolía en lo simple.

    ¿Por qué no fue escritor en lugar de cineasta?

    Porque no leo libros, no me concentro cuando leo y redacto muy mal. Creo que también escribo cuando hago películas. Hay otros que a los que les importa mucho más el modelo de cámara que van a usar y en qué películas trabajó la actriz. A mí me interesa escribir, y me parece que las películas que a mí me gustan me emocionan tanto como los pocos libros que he leído. Creo que se puede escribir con las imágenes y no necesariamente hay que poner demasiadas palabras. En el buen cine se usan las palabras más en un sentido musical que informativo. Si tiene muchas palabras se hace mejor una radionovela. Una película puede estar muy hablada y … no decir nada.

    ¿Cuándo tenemos otros Whisky?

    Es una pregunta que a mí me interesa mucho más que a ti. Creo que cuando haya algo que valga la pena. Sólo así se debe hacer una película, cuando uno tiene algo que decir, o si no, a buscar otro trabajo.

    ¿Qué aspira a decir con su cine?

    Hay directores que cuando uno termina de ver sus películas, siente que ha asistido a la clase de un gran profesor, pero también hay cintas, que cuando uno las acaba de ver siente que ha tenido una conversación con un amigo. Eso es lo que me gustaría que pasara con mi cine.

    Writing with images…
    By Maylin Alonso Chiong y Maritza Ceballo

    The young Juan Pablo Rebella is one of the two film directors of the prestigious duo who managed to do of Uruguay, a country without film tradition, a serious competitor at the Cannes Film Festival. About his films 25 watts and Whisky (winners in Havana), and especially about his way of creating a screenplay and he comments us, concerning his work as jury in that category.

    "We, Pablo (Stoll) and I, do not consider ourselves as traditional film directors, but two spectators. We do not have academic training, because we are graduated from Communication Sciences, but we deeply love  cinema. We are  interested a lot in the conceptual, authoral part, of constructing the story, avoiding clichés, sentimentality, and superfitiality, and to generate emotions with the greatest elegance possible. We begin to make some short films in video until the screenplay of 25 watts appeared, to which we dedicated a lot of passion."  

    - How important do you  think the work with the screen play is?   
    The film is  a whole and the screenplay is the map to begin the travel. If you do not start from a plan, I do not believe that you can make a good film. I give a lot of importance to the screenplay, but not to the academic conception of respecting the narrative structure in its so classic sense. I see what is in the background, if it obeys to fashion or is really important in the film.
    It from the screenplay where one can avoid the repetitions, the obvious and tawdry or over sentimental elements. This can be also be done later, but the most important thing is to choose what story to tell and how. I feel myself more a screenwriter than a director, because the decisions that are most important to me  are those related with the screenplay.   
     
    ¿Do you think that you could direct a film without being its screenwriter?   
    It is a question that I ask myself often and up to this moment I think I could not. I have read wonderful screenplays, those that I liked evidence that who wrote really felt them and that is important. I think that it is always necessary to be honest and that honesty is attained when we are personal. I feel myself more useful working with the screenplay. As director I don´t know  if I will be able to contribute much, but  I  have just concentrated on those written decisions in the paper, and then I try  to translate them, respecting the emotional element that was in the text when the idea was born.

    How do you achieve that personal and intimate filmmaking, if all your films have been written for two people?  
    I believe in the personal, although there is a team, because ours is a team. Pablo Stoll and I work like that and we complement each other a lot. He is a much more pragmatic person and I am more romantic. Sometimes in that contrast we achieve a balance. I learn much of him and I believe that he also learns of me. Pablo always says: "two brains think best than one."   

    In your films you tackle so universal topics as the solitude, the boredom, the routine. Is it  an intention to follow this line?
    There are common elements in the two films. We are interested in depicted as a painter would do it, getting involved  and at the same time keeping a certain distance, to narrate without good or bad characters  without telling what it is obvious, not to be classified in any genre. None of our films fits in a classification. We want them to resemble those that we like and those are the omnes that can not be classified.
     
    Humor and the melancholy are also common aspects. For me the life is that, a mixture of both. I believe that in the worst moment there is also humor, in the wakes the best jokes arise. It is more interesting to depict a sad moment with humor and  a cheerful one criticizing it. And that is what these films have in common these and probably all the films that I make and everything that I make in my life.

    What challenges did you face when you wrote the screenplay of Whisky?   
    It is a story that has been told by Hollywood a thousand times, a fake marriage. But what interested us was to say what they had left apart: the handling of the information, the data, to relate times out, but without worship this resource, so that it did not become an intellectual and boring film. It is as looking for what is poetic, if one want to   risk to use that word that afraid me a lot, but it is to find the melancholy in the simple things.

    - Why didn’t you choose to be a writer instead of a film director?
    Because I do not read books, I do not concentrate when I read and I write very bad. I believe that I also write when I make films. There are others that  care much more for the camera model that they are going to use and in what film did  the actress worked. I am interesting in writing, and I  find that the films  that I like  move me as much as the few books that I have read. I that is possible to write with the images without necessarily  using too many words. In a good film words are used more in a musical sense that informative. If there is many words it is  better to make a radio serial. There could be a lot of talk in a film  and… not to say anything.   

    When will we have other Whisky?   
    It is a question that interests me much more than you. I believe that when there be something that be worthwhile. Only then a film should be make,  when one has something to say, if not, it is better to look for another job.   

    What do you  whish to say with your film?   
    There are author films that when one finishes watching them, one  feels that  has attended to the class of a great professor, but there are also films that when one has just seen them, one feels that has had a conversation with a friend. That is what I would like happen with my film.

    (Fuente: www.habanafilmfestival.com)


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Juan Pablo Rebella


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