“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez
Presidente (1927-2014)

ENTREVISTA


  • Eduardo Coutinho: Cómplice de la realidad filmada
    Por Lara Silbiger

    Había acordado la cita con Eduardo Coutinho (1933), uno de los más reconocidos documentalistas brasileños, después de un debate sobre su última producción Edifício Máster (2002). El evento duró más de lo esperado y, a las 23h 30, justo antes de que yo prendiera la grabadora, me comentó que mejor charlar mientras comíamos algo en una cafetería. Allí comenzó la charla, de una manera bastante informal y relajada, con el director de algunas de las obras documentales que marcaron el cine en Brasil.

    Su formación ecléctica, que abarca el cine, el teatro, el periodismo y el derecho, sin duda ha contribuido a agudizar la sensibilidad con la que trata los problemas y las aspiraciones de los anónimos y marginados. Su último documental es el retrato de un edificio de clase media en Rio de Janeiro, contado a través de las historias de vida de sus vecinos. Su mirada atenta y comprensiva da voz a los actores sociales que se disponen a compartir sus experiencias y participar del “juego” delante de las cámaras. Además, en su montaje, Coutinho garantiza el tiempo necesario en cada toma para que las “verdades de los personajes” puedan revelarse.

    ¿Concibe el documental como un posible registro histórico?
    Cuando realizo un documental, intento que dure en el espacio y en el tiempo, que cinco o diez años después siga siendo actual. En relación al espacio, me importa que pueda ser entendido por cualquier persona en Brasil, culto o no culto, y que pueda ser entendido también en otros países. Esta es mi ambición para el documental, diferente de un reportaje que se hace viejo el día siguiente.

    ¿Se definiría como un documentalista con un alto grado de compromiso político en sus obras?
    Hacer documentales es conocer poéticamente el mundo. Buscar historias del imaginario, historias del inconsciente. Algo que tarda siglos en cambiar y que es diferente de los relatos de coyunturas políticas momentáneas. El imaginario inmerso dentro del melodrama influye en los culebrones, es cierto, pero es principalmente el desvelamiento de la vida real quien trae consigo revelaciones sobre el mundo, el otro, la identidad. “¿Qué es ser brasileño?” Lo que yo hago es un retrato de Brasil a través de los personajes de mis documentales.

    ¿Cree que el documental es capaz de retratar con fidelidad la realidad?
    Lo único que es real es el encuentro entre el documentalista y el personaje - el acto de rodar-, y esa realidad ya me basta. Yo registro ese encuentro. Es un filme. Mi cámara es visible y yo, como documentalista, estoy allí interactuando con las personas. Es un intercambio. Los propios personajes se refieren a ese acto. Un personaje de Edifício Máster dice: “Me gusta mi madre porque ella me salvó. Si no fuera por ella, yo no estaría aquí dando esta entrevista”. El documental es un meta-filme.

    Entonces, ¿dónde está la verdad del documental?
    El encuentro fue real: había un equipo, una cámara y un individuo delante de la lente. El documental es la representación fiel de ese encuentro, de aquella realidad del rodaje. Y solamente eso.

    No le importa, por lo tanto, la veracidad de los testimonios de sus actores sociales…
    No. Lo que me importa es el imaginario de la persona. No se trata de querer probar algo. Importante es la verdad que el personaje eligió transmitir en aquel momento. A veces, alguien puede ver uno de mis documentales y tener la sensación de que vio una ficción. Y lo que provoca esta sensación no es otra cosa sino el grado de invención de los propios personajes. Ellos inventan basados en su realidad, y lo que yo estimulo es que la persona cree un retrato propio que sea lo más interesante posible. Es un juego. Estimulo su imaginario.

    ¿Cómo funciona este juego?
    La persona brilla en su memoria imaginaria. Se entrega a mí, pero al mismo tiempo sabe que dependo de ella para hacer un filme. Busco una posición confortable para la persona tanto en el rodaje como en la vida real. Comienzo a grabar de repente. Nunca digo: luz, cámara, acción. Lo que me interesa es el momento. Lo irrepetible. Los silencios pueden ser extraordinarios, y eso no se repite.

    ¿En qué proyecto está envuelto ahora?
    Estoy grabando un documental sobre las huelgas del sector metalúrgico en el año 1979, en el estado de São Paulo, en las cuales el presidente Lula era líder sindical. Estamos buscando los metalúrgicos que participaron en las manifestaciones. Les damos libertad para hablar tanto de aquella época como sobre su vida hoy en día. Para comentar la vida pública es necesario tener en cuenta la privada. Quiero hacer un rescate de los metalúrgicos como seres humanos, y no solamente como profesionales.

    ¿Y qué más busca con esta película? ¿Crear un puente entre el pasado y el presente?
    Te contesto con un ejemplo. Hace poco encontré un metalúrgico de aquella época que hoy es peluquero. Sorprendente, ¿verdad? Esto no está en los manuales. Quiero salir a las calles y encontrar personas interesantes, que me ofrezcan respuestas ambiguas y variadas. Gente que es militante progresista y, contradictoriamente, militante machista. Las personas son así. Quiero el elemento sorpresa.

    Eduardo Coutinho: Accomplice of the filmed reality
    By Lara Silbiger

    I had agreed an appointment with Eduardo Coutinho (1933), one of the most acclaimed Brazilian documentary filmmaker, after a debate about his last production Edifício Máster (2002). The event lasted longer than it  had been expected, and at  23: 30, just  before I turn on the recorder, he told me that it was  better to talk while we eat  something in a cafeteria. There, the chat began, in a quite informal and relaxed way, with the director of some of the documentary works that marked the Brazilian  film.

    His eclectic education that embraces the film, the theater, the journalism and law, has undoubtly contributed to intensify the sensibility with which he deals the problems and aspirations of the anonymous and excluded people.His last documentary is the portrait of a middle class building in Rio de Janeiro, told through the life stories of its neighbors. His attentive and understanding look gives voice to the social actors that are ready to  share his experiences and to participate of the "game" in front of  the cameras. Furthermore, in his montage, Coutinho guarantees the necessary time to each take so that "the truths of the characters " can be revealed.

    Do you conceive the documentary as a possible historical registration?
    When I made a documentary, I intent that it last in space and time, that in  five or ten years, it continues being current. In relation to the space, I care that it can be understood by any person in Brazil, cultured or not, and that could be also understood in other countries. This is my ambition with the documentary genre, something different from a report that becomes old the following day.

    Would you define yourselves as a documentary filmmaker with a high level of political commitment in your works?
    To make documentaries is to know the world in a poetic way. To look for stories of the imaginary and the unconscious. Something that takes centuries to change and that is different from stories of momentary political situation. The imaginary immersed within the melodrama influences  the soap operas, it is true, but it is mainly the revealing of the real life which brings associated revelations about the world, the other, the identity. "What is it to be Brazilian?" What I do  is a portrait of Brazil through the characters of my documentaries.

    ¿ Do you  believe that the documentary is able to depict the reality with fidelity?
    The only thing that is real is the meeting of the documentary and the character - the act of shooting - and that reality is enough for me . I register this encounter. This is a film. My camera is visible and I am there as a documentary filmmaker interacting with  the people. It is an exchange. The own characters refer to that act. A character of Edifício Máster says: "I like my mother because she saved me. If it were not for her, I would not had been here  giving this interview". The documentary is a goal in itself.

    Then, where is the truth of the documentary?
    The meeting was real: there were a team, a camera and an individual in front  the lens. The documentary is the faithful representation of that meeting, of that reality of the shoting. And it is only that.

    Then, therefore, you are not concerned with the truthfulness of the testimonies of your social actors.
    No. What I concern with is the imaginary of the person. It is not about wanting to prove something. It is important the true that the character chose to transmit in that moment. Sometimes, someone can see one of my documentaries and have the feeling that s/he saw a fiction. And what provokes this feeling is only the level of invention of the own characters. Their creation are based on their reality, and what I encourage is that the person create a portrait and that it be as interesting as possible. It is a game. I encourage their imaginary.

    How does this game work?
    The person shines in her imaginary memory. She surrenders to me, but at the same time he/she knows that I depend on her/him to make a film. I look for a comfortable position for the person both in the shooting as in the real life. I begin to shoot  suddenly. I never say: light, camera, action. What interests me is the moment. The silences can be extraordinary, and that does not repeat.

    What project are you involving in  now?
    I am shooting a documentary about  the metallurgist sector strikes in  1979, in the São Paulo state,  in which the president Lula was a union leader. We are looking for the metalworkes who  participated in the demonstrations. We give them the freedom to speak as much about  that time as about  their life nowadays. To comment on public life it is necessary to keep in mind the private one. I want to make a rescue of the metalworkers as human beings, and not only as professional workers.

    ¿And what else do you search with this film? ¿ Do you want to create a bridge between the past and the present?
    I answer to you with an example. Recently I found  a metalworker of that time that today  is a hairdresser . Surprising, ¿really? This is not in the manuals. I want to go out to the streets and find interesting people who offer me ambiguous and varied answers. People, who are leftist militants and, contradictorily, male chauvinist militants. People are this way. I want the element of surprise.


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