“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez
Presidente (1927-2014)

ENTREVISTA


  • Entrevista con Fernando Pérez: "Martí es tan grande que no cabe en una película"
    Por Cecilia Crespo

    El considerado más importante cineasta cubano vivo, Fernando Pérez (La vida es silbar, Suite Habana) está donde los toques finales a su última película, Martí, el ojo del canario, ambicioso y complejo proyecto sobre la niñez y adolescencia del ideólogo de la independencia cubana, José Martí.

    Cecilia Crespo entrevistó al realizador para las publicaciones del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), que niega sea un biopic al uso, sino "sino un itinerario espiritual" que le ha costado dos años de trabajo.

    ¿Cómo surge la idea de realizar una película sobre José Martí?
    Nace de una propuesta de Televisión Española y de Wanda Visión que se llamará "Libertadores", en la que un cineasta de cada país de América Latina plasmará la vida de un prócer independentista de su nación. A mí, por supuesto, me tocó nuestro Héroe Nacional. Tuve la libertad de escoger qué período filmar.

    ¿Por qué abordar su infancia y su adolescencia?
    Martí es de una dimensión tan grande que no cabe en una película. Yo nunca me imaginé haciendo algo sobre él, pero a raíz de esta propuesta me pregunté cuál era el Martí que iba a emprender, porque, como sabemos, hay muchísimos. Entonces recordé su infancia y su adolescencia, momentos en los cuales podría encontrar el proceso de la formación de un carácter. A eso es a lo que aspira precisamente la película, a mostrar cómo se forjó la personalidad de ese niño que luego fue un ser excepcional.

    ¿Dónde considera que se desdibujan las fronteras entre ficción y realidad en la película?
    Pienso que este Martí no será un Martí estrictamente biográfico, aunque respeta mucho la historia, toda la infancia conocida y la que nos imaginamos, la que fue y la que pudo haber sido. Tiene de realidad y también ficción, sin desdibujar fronteras, sino respetándolas e imbricándolas.

    ¿Por qué la tituló Martí, el ojo del canario?
    Me cuesta mucho trabajo titular mis películas y esta fue aún más difícil. Existe este verso de Martí, que es uno de sus versos sencillos más conocidos y, sin dudas, uno de los más ambivalentes, profundos, metafóricos. Es uno de los que más provoca al pensamiento y las múltiples explicaciones y posibles interpretaciones. En la película se hace referencia a esto, pero muy indirectamente; de hecho, el verso no aparece porque fue escrito posteriormente. Si los que han leído al Apóstol lo asocian con lo que ocurre en la cinta, entonces bienvenido sea.

    ¿Cuáles fueron los criterios de selección fundamentales para elegir a los protagonistas?
    En la búsqueda de los protagonistas estuvimos meses. Fue difícil. El Martí niño está interpretado por Damián Rodríguez, un niño mago, con mucha sensibilidad y cualidades histriónicas; mientras que para el adolescente confiamos en Daniel Romero, estudiante de la ENA, también con las condiciones que necesitábamos. Lo que más busqué fue la mirada, que refleja, a mi modo de ver, el verdadero mundo interior de las personas.

    ¿Qué principales diferencias establece entre este film y sus anteriores trabajos?
    Tienen en común una misma mirada. En cuanto a estilo narrativo, se asemeja más a mis películas de corte narrativo, como Hello Hemingway y Clandestinos, y no a otras más experimentales que he hecho. Considero que es bastante diferente, porque me propongo cambiar en cada entrega. Me gusta experimentar diversos caminos, porque creo que cada película es un mundo en sí misma y uno no tiene por qué vivir siempre el mismo mundo. Es fascinante innovar, experimentar, descubrir lo que no conozco y confirmar lo que una vez supe, corroborando que todas pueden ser diversas de distintos modos.

    ¿De qué aristas novedosas se valió para diferenciar a su Martí de los realizados anteriormente?
    Pienso que este Martí no tiene nada que ver con el de la cinta de 1953, titulada La rosa blanca, ni va por la misma cuerda de Páginas del diario de José Martí, de José Massip, cinta que debiera ser más valorada, por la audacia con la que aborda el personaje. Considero que es bastante diferente, no tanto por la mirada narrativa como por la narración en sí misma, más por el “que” que por el “cómo”, por la forma en que se focaliza la historia más que por el cómo se narra.

    ¿Cuáles considera que hayan sido los mayores retos y desafíos del filme?
    Sentir que estaba logrando un personaje vivo. Extrapolarlo de cierto modo a nuestra cotidianidad y sentir que fuera un niño y un joven con quien se pudieran sentir identificados los de ahora mismo, no una figura de cartón, sino uno con los mismos conflictos y alegrías.

    ¿Qué fue lo que más le legó y aportó Martí con este proyecto?
    Me hizo reflexionar, pues su vida y su obra son espejos para nuestros actos, siempre y cuando las apreciemos como las de un hombre que sufrió, amó y pensó con gran profundidad y sensibilidad. También me enseñó que lo más profundo se encuentra en lo más simple.

    (Fuente: ICAIC-abc guionistas)


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